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Que Dice La Biblia Sobre Las Sirenas?

Que Dice La Biblia Sobre Las Sirenas
Biblia y traducción (36): «Y cantarán las sirenas en aquellos lugares» – Por Juan Gabriel López Guix «Y entre las ruinas de sus palacios resonarán los ecos de los búhos, y cantarán las sirenas en aquellos lugares que fueron consagrados al deleite». En este versículo de Isaías (13:22) que profetiza la destrucción de Babilonia, las versiones de Scío (1791-1793) y Torres Amat (1823-1825) nos permiten escuchar el primero y último canto de las sirenas en el imaginario bíblico en castellano, porque esos seres desaparecerían en las versiones posteriores.

En realidad, cierta incomodidad ante su presencia es perceptible ya en Torres Amat, versión a la que pertenece la cita y donde una nota a pie de página explica: La voz hebrea םינת Thanim propiamente significa no Sirena sino un monstruo cualquiera: la Sirena es monstruo marino, y Babylonia no es puerto de mar; y así san Gerónimo opina que aquí se habla de un monstruo terrestre.

Por eso aquí se traduciría mejor: y se oirán cánticos como de Sirenas en aquellos sitios consagrados al deleite, Tanto Scío como Torres Amat partieron del texto latino de Jerónimo, quien tradujo entre 390 y 405 el Antiguo Testamento a partir del texto hebreo, pero también consultó otras versiones.

Su versión redujo a una sola referencia (en nuestro versículo: «sirenes») la media docena de menciones a esos seres híbridos introducida por los traductores de los diferentes libros de la Septuaginta. Se estima que esa versión griega de Isaías es de principios del siglo ii a.e.c. Tanto en época helenística como para Jerónimo seis siglos más tarde, en las postrimerías de la civilización romana en Occidente, las sirenas eran seres ornitoformes.

Jerónimo las interpretó en su comentario como una especie de grandes dragones, crestados y voladores; y por «dracones» tradujo el resto de sirenas de la Septuaginta, que también pasaron a «dragones» en Scío y Torres Amat, siempre en compañía de «avestruces» como epítome de la ruina y la desolación (Isaías 34:13 y 43:20, Jeremías 50:39, Miqueas 1:8 y Job 30:29).

  • Las biblias modernas suelen traducir en todos esos lugares «chacales»: se interpreta ahora que la palabra hebrea tanim es el plural de tan, «chacal», y no debe leerse tanin, «monstruo marino» o «dragón».
  • Las sirenas griegas, cuya aparición literaria más antigua se produce en el canto XII de la Odisea (siglo viii a.e.c.), constituyen una «traducción» de los pájaros (muchas veces, halcones) de rostro femenino con que los egipcios simbolizaban la ba, «manifestación» (o espíritu) de un difunto, como la representada en una estatuilla de la tumba de Tutankamón (siglo xiv a.e.c.).

La patrística cristiana las convirtió en representantes de la voluptuosidad y asimiló sus cantos con el atractivo de las falsas doctrinas. En Occidente, se metamorfosearon en seres pisciformes a partir del siglo ix, cuanto empezó a difundirse el Liber monstruorum, compuesto un siglo antes y atribuido a Aldhelmo de Sherborne, donde se describen del siguiente modo: Las sirenas son doncellas marinas que engañan a los navegantes con su gran belleza y la dulzura de su canto; de la cabeza al ombligo tienen cuerpo de virgen y forma semejante al género humano, pero poseen una escamosa cola de pez, que siempre ocultan en el mar.

Éstas son para nosotros las sirenas-sirenas y las que parecen incomodar por incongruentes en Babilonia a Torres Amat. Cada época construye sus representaciones con lo que tiene a su alcance. Como en una ciudad varias veces milenaria cuyos habitantes utilizan sus piedras según las necesidades del momento, apropiándose de los materiales del pasado y adaptándolos a nuevos usos, también imágenes, símbolos, significados y significantes son trasladados de un sitio a otro y se usan para nuevas construcciones culturales.

Los animales aulladores del desierto del texto hebreo adoptaron en época helenística el significante de una apropiación homérica de un símbolo egipcio de la ultratumba. Durante un milenio, ese significante apuntó, primero en griego y luego también en latín, hacia unos seres híbridos mitad ave y mitad mujer; y luego, a lo largo del milenio siguiente, la mitad ave fue mudando en mitad pez.

Bajo esta última forma aparecieron en el siglo xix en la Biblia de Torres Amat. En el siglo siguiente, las versiones hechas al castellano a partir del hebreo volvieron, tras el periplo aéreo y acuático, al mamífero terrestre original. En forma de ave o de pez, las sirenas habitaron en territorio bíblico durante dos milenios; ahora, eternizadas en la piedra de los capiteles, de ellas sólo nos queda su silencio.

: CVC. El Trujamán. Historia. Biblia y traducción (36): «Y cantarán las sirenas en aquellos lugares», por Juan Gabriel López Guix.

¿Qué significado tienen las sirenas?

Sirenas Javier del Hoyo Si hablamos de sirenas, a todos nos vienen a la mente unos seres míticos que encantaban con sus canciones, que reunían en sí todo el poder de seducción femenino. Nos las imaginamos mitad mujeres, mitad pez, y vinculadas al mundo acuático.

Identidad ¿Quiénes eran? Pero sea cual fuere la causa de su metamorfosis, lo cierto es que ya en las primeras fuentes de la literatura clásica aparecen como seres con cabeza y torso de mujer, y con alas y patas de ave. Y así se muestran también en los testimonios plásticos más antiguos, como en la hidria ¿Cuántas eran?

En un principio debieron ser jóvenes doncellas, amigas y compañeras de juegos de Perséfone. Según recoge Ovidio en ‘Metamorfosis’, cuando Perséfone fue raptada por Plutón, pidieron a los dioses que les diesen alas para poder ir en busca de ella. Otros autores, como Higino en su ‘Fabulae’, aseguran que fue Deméter quien las castigó con esa transformación por no haberse opuesto al rapto de su hija.

Una tercera versión recogida en un comentario a la ‘Odisea’ cuenta que fue Afrodita quien les arrebató su belleza por haber despreciado los placeres del amor. Una última narra que osaron competir con las Musas para ver quién tenía voz más armoniosa. Ganaron el concurso las Musas, que castigaron a las Sirenas arrancándoles sus alas y colocándoselas en la cabeza a modo de penacho, tema muy repetido en sarcófagos romanos del que un ejemplo muy interesante se encuentra actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York.

de Caere conservada en el Louvre, que presenta dos aves con cabeza de mujer y una de ellos va acompañada de la inscripción ‘sipen eimi’ (yo soy la sirena). Del mismo modo, algunas sirenas formaban parte ya en el siglo V a.C. de la decoración externa de algunas tumbas griegas, cuyos ejemplos encontramos en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Aunque el número de sirenas es variable, la idea más aceptada es que eran tres, número simbólico (tres son las Gracias, las Gorgonas, las Moiras, las Horas, etc.), considerado por Pitágoras número perfecto. Según la tradición más aceptada, eran hijas del dios-río Aqueloo y de Estérope. Sus nombres más conocidos son Parténope, Leucosia y Ligia.

Leucosia, o ‘blancura y limpieza de alma’, ‘que pretextan las malas mujeres para cubrir sus embustes’. Ligia significa ‘círculo’, ‘dando a entender los lazos con que tienen enredados a sus amantes’, y Parténope o ‘aspecto de virgen’, ‘la doncellez que fingen las rameras’.

  • Localización y funciones Vivían junto a la costa, en los arrecifes o acantilados del mar Tirreno, en un lugar no precisado pero próximo a Nápoles, probablemente en el golfo de Sorrento, ‘en una isla’ desierta llamada Antemóesa.
  • Perfectamente organizadas, como si de un conjunto musical actual se tratara, tenían distribución de funciones.

Según Apolodoro, una tañía la cítara, otra cantaba y la tercera tocaba la flauta. Pérez de Moya escribe: ‘La una cantaba de garganta la otra tañía una cítara; la otra una flauta’, lo que indica que aquello por lo que han llegado a ser famosas, su canto, lo efectuaba tan sólo una de ellas.

De este modo las vemos en un mosaico del siglo III procedente de Dugga (noroeste de Túnez) y conservado en el Museo de El Bardo de ese país, en una pintura mural de Pompeya del sigloI conservada en el Museo Británico, o en un vaso ático de figuras negras del 500 a.C., conservadoen el Museo de Estocolmo.

Queda patente, por tanto, la complejidad de estos seres que pertenecen, por una parte, al mundo subterráneo del Hades (mejor que de los infiernos), por otra al mundo celeste de la música, y por otra al universo marino de los navegantes. Los inicios de su poder seductor La primera mención que tenemos de ellas es en la ‘Odisea ‘, donde Homero las describe como ‘encantadoras’ y ‘magas’.

Con su música y melodioso canto atraían a los navegantes que pasaban cerca de la costa, a una distancia tal que podían percibir su canto, ‘no más que el alcance de un grito’. Su canto resultaba terriblemente atractivo. ‘Doncellas aladas, hijas de la tierra, Sirenas Melodiosas’ las llama Eurípides en ‘Helena’.

Los marineros, misteriosamente impulsados por aquel sonido dulce, se acercaban peligrosamente a la costa rocosa de la isla y zozobraban. Armas, víveres y riquezas iban al fondo del mar. Era el momento en que las sirenas los devoraban. ‘La playa está llena de huesos y de cuerpos marchitos con piel agostada’.

Desde un primer momento representan, pues, la personificación de los peligros del mar bajo una superficie en calma. Y también las incertidumbres y sorpresas que la costa de Italia meridional suponía para quienes se aventuraban en ella. Probablemente, al pasar frente a Sorrento los vientos soplaban impetuosamente hacia la costa rocosa, donde algunas naves naufragaban, lo que originó el mito.

En este sentido, el canto de las Sirenas puede entenderse como ‘mitologización del ruido sonoro de los arrecifes, y de las alucinaciones de los marineros debidas a las reverberaciones del mar’. Cuenta Apolonio de Rodas que los argonautas pasaron cerca de ellas, pero Orfeo cantó tan melodiosamente que interfirió con sus acordes ‘la voz de lirio que emitían sus bocas’, y los héroes no sintieron la tentación de acercarse más de lo debido.

Precisamente una de las misiones por las que Orfeo se embarca en la nave Argo es por la profecía que había pronunciado el centauro Quirón, que hablaba de la necesidad de que el poeta-cantor los acompañara para combatir el peligro del canto de las sirenas. Mucho más conocido es el paso de Ulises y sus compañeros por aquel paraje.

A Ulises le había advertido la maga Circe del peligro de las Sirenas. Curioso por escuchar aquel canto, Circe le proporcionó el remedio para pasar a su lado y escucharlas sin perecer. Taponó los oídos de los marineros que le acompañaban con ‘masa de melosa cera’.

  • Él, en pie, erguido, se hizo amarrar al mástil de pies y manos, con orden de que nadie lo desatase por insistentes que fuesen sus ruegos, sino que cuanto más pidiese ser desatado más fuertemente lo amarrasen.
  • Cuando comenzó a percibir el canto de las sirenas, Ulises sintió un invencible deseo de ir hacia donde ellas estaban, pero sus compañeros se lo impidieron.

Así lo vemos en una terracota del siglo II a.C. Las sirenas, tras este fracaso, se precipitaron al mar y perecieron ahogadas, pues ya había vaticinado un oráculo que su vida peligraba si dejaban escapar ileso al mortal que pasase de largo. Un estamno ático de fi guras rojas del siglo VI a.C., procedente de Vulci (antigua ciudad etrusca, en la Italia central), y conservado en el Museo Británico, nos presenta a tres sirenas a punto de arrojarse desde la roca al mar.

Las olas las llevaron, al menos a una de ellas, Parténope, hasta las playas situadas frente a Nápoles, ciudad que a veces fue nombrada por los poetas latinos como Parténope. Plinio llega a escribir que allí se conservaba la tumba de esta Sirena. La sirena-pez Es evidente que la figura de la sirena que ha llegado a ser más popular no es la de mujerpájaro, sino la de mujer-pez, que entra en relación desde el punto de vista iconográfico con tritones y nereidas.

Literariamente, el primer testimonio de la sirena como mujer-pez está en el ‘Liber monstrorum de diversis generibus’, de fines del siglo VI, si bien iconográficamente aparece ya en un recipiente cerámico del siglo II a.C. descubierto en Atenas en 1947, y en una lucerna romana conservada en el museo de Canterbury (Reino Unido), fechada en el siglo I/II d.C.

  1. En una y otra imagen aparece Ulises atado al mástil de su nave, rodeado de sus compañeros.
  2. Junto a la nave pueden verse unas sirenas con torso de mujer y extremidades de pez.
  3. ¿Por qué este cambio repentino respecto a la tradición anterior? En esta segunda metamorfosis se han juntado varios factores.
  4. En primer lugar, porque habitan en la costa.

En segundo, porque el episodio en que aparecen en la ‘Odisea’ precede inmediatamente al encuentro del héroe con Escila y Caribdis y a Escila la describe Virgilio en la ‘Eneida’ como un ser que ‘hasta la ingle es humana en su rostro y doncella en su hermoso pecho; pero la parte inferior es de monstruoso pez, unido pormedio de colas de delfines a sus ijares de lobomarino’.

  1. Escila, que simbolizaba los remolinos del Estrecho de Mesina, debió ser relacionada en la mente de los escritores con las sirenas.
  2. Iconográficamente, estos dos modelos de sirenas convivieron a lo largo de toda la Edad Media, y es frecuente la aparición de uno y otro en el románico, incluso conviviendo en capiteles de un mismo claustro monástico, o en representaciones dentro de una misma iglesia.

Así también aparecen conviviendo uno y otro modelo en los Bestiarios medievales. La sirena-pez de cola bífida Dentro de este modelo iconográfico merece especial atención la sirena de doble cola, que habitualmente muestra en alto cada una de las dos partes de la misma, sostenida cada una por una mano.

Probablemente se deba a razón tan simple como su mejor ‘adaptación al marco arquitectónico que ocupaba’, y que ‘respondía mejor a las exigencias impuestas por la simetría románica’. Así la encontramos en el claustro de San Pedro de la Rúa (Estella, Navarra), en el de San Pere de Galligants (Girona) o en Santa María del Rivero (Soria), por citar sólo algunos ejemplos.

El sentido de imágenes como las de San Pedro de la Rúa en que la sirena es atacada por un centauro es claramente erótico, puesto que el centauro y la sirena, especialmente en esa postura en que parece abrir sus genitales, son símbolo de lujuria. Este motivo decorativo de la sirena-pez de cola bífida tan repetido en el románico tiene precedentes orientales,

  • De este modo podemos observar que en el mundo clásico los tritones estuvieron en un principio dotados de una sola extremidad marina, y que desde el siglo IV a.C.
  • Sufrieron un proceso de transformación por el que adquirieron una extremidad marina bífi da, semejante a la de los gigantes.
  • Simbolismo Aparte de simbolizar los peligros del mar, desde un primer momento a las sirenas se les han atribuido otras dos funciones, aunque no en igual medida ni proporción.
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Una es la escatológica, por la que las Sirenas fueron consideradas como divinidades del más allá, que cantaban para los bienaventurados. Pasaron a representar las armonías celestiales y, como tales, aparecen en algunos sarcófagos y en urnas cinerarias etruscas.

Antiguas creencias griegas consideraban a las sirenas como los espíritus de los muertos. Aparecían como una de las expresiones mitológicas de la concepción más extendida del alma-ave. Como el alma, en la vida oscura de ultratumba, tiene necesidad de alimento para no perecer, se convertirían en una especie de vampiresas ávidas de sangre que habitan en las sepulturas y revolotean alrededor de ellas,atrayendo a los hombres con su melodiosa voz para convertirlos en sus víctimas.

Por ello, el arte de los siglos VI y V a.C. sitúa con cierta frecuencia sobre las tumbas a la sirena música o a la sirena plañidera arrancándose los cabellos. Finalmente nos acercamos a la función que más las caracteriza y que desde un principio debió estar presente en la mente y en la pluma de los escritores de la Antigüedad y Edad Media, la de seductoras del hombre,

  1. En la sirena se suman la feminidad y la atracción sexual, que tientan al hombre en el camino -navegación- de la vida.
  2. O sea, la mujer con canto de pájaro representa a la mujer y su atractivo sexual.
  3. Dicho de otra forma: si se representa el atractivo sexual de la mujer por medio del canto nupcial de los pájaros, surge la sirena.

Su canto fascina a los hombres. Este poder ya aparece en Homero. Quien por imprudencia se acerca demasiado a ellas y escucha su voz ‘nunca más de regreso el país de sus padres verá ni a la esposa querida, ni a sus tiernos hijuelos que a su alrededor le alegran el alma’.

Por ello Ulises, al haber salvado este obstáculo en su camino, pasa a ser considerado entre los escritores precristianos como ‘el prototipo del sabio que no se deja seducir por los atractivos de los placeres engañosos y funestos’. La presencia de este pasaje en algunos sarcófagos romanos simboliza el triunfo de Ulises sobre la muerte.

Los autores cristianos, por su parte, adoptaron este simbolismo cambiando al sabio por el cristiano. Clemente de Alejandría llega a decir: ‘Rehuyamos, pues, la costumbre del pecado como a las Sirenas del mito. Naveguemos para dejar atrás la canción que significa la muerte.

Con tu resolución habrás vencido a la destrucción; atado al madero de la cruz, vivirás libre de toda corrupción’. A lo largo de la Edad Media, sin embargo, no muestran en la iconografía expresamente las dos características que presentan en la documentación literaria antigua y medieval, y que les son propias, ‘su voz encantadora y su inquietante belleza’,sino la seducción.

Hemos de pensar en la seducción en general, no sólo lujuriosa, sino comosímbolo de codicia, ambición, engaño; es decir, la voz engañosa de los falsos doctores cuya elocuencia ‘encanta’ primero a quienes la escuchan, pero que les induce fi nalmente a errores mortales.

La sirena pasa a ser un signo de advertencia para el hombre precavido y así el el autor anglonormando Guillaume le Clerc escribe en 1210: ‘La Sirena, que canta tan bien que embruja a los hombres con su voz, da ejemplo para que se enmienden aquellos que han de navegar por este mundo. Nosotros, que cruzamos este mundo, somos engañados por un canto similar: por la gloria, por los placeres de este mundo, que nos dan la muerte cuando amamos el placer: la lujuria, el bienestar del cuerpo, la gula, la embriaguez, el deleite del lecho y la riqueza, los palafrenes, los hermosos caballos y la hermosura de los tejidos suntuosos.

Siempre tendemos hacia ellos; nos corre prisa alcanzarlos. Tanto nos demoramos en loplaceres, que por fuerza nos dormimos. Entonces nos mata la Sirena: es el demonio que nos lleva al mal, que nos hace sumergirnos tan hondo en los vicios que nos encierra en sus redes’.

  • A lo largo de toda la Edad Media la sirena aparece en la literatura con este sentido seductor.
  • Siglos antes, Aquiles Tacio (siglo II-III d.C.) escribe en su novela ‘Leucipa y Clitofonte’ que ‘ese es el placer que nos dan las mujeres, y es bien semejante al de la naturaleza de las Sirenas, pues también ellas asesinan con el deleite de su canto’.

Mosaico de Ulises y las Sirenas (Museo del BArdo, Túnez)

¿Qué hacen las sirenas a los humanos?

Las sirenas, en el mundo de la mitología y el folclore, criatura marina; desde la edad media, la iconografía la presenta con cabeza y torso de mujer y cola de pez, aunque en la mitología clásica tenía cuerpo de ave, y así aparece en numerosos vasos griegos.

A las sirenas se las describe con frecuencia asomándose a la superficie del agua, o sentadas en una roca, peinándose su largo y rubio cabello con una mano y un espejo en la otra; se las considera seres inalcanzables y hermosos. Según las diferentes tradiciones se dice de ellas cosas contradictorias: que adivinan el futuro, que coaccionadas otorgan poderes sobrenaturales a las personas, que con sus cantos hacen que los hombres se enamoren de ellas y los arrastran al fondo del mar para devorarlos o transformarlos en sus amantes bajo el agua.

Tanto la idea de un amor ideal pero fatal, como la de una belleza femenina inalcanzable forman parte inherente de su leyenda, y a este respecto existen paralelismos entre las historias que se cuentan de ellas y las que aparecen en la mitología clásica.

Las sirenas detentaban una voz de inmensa dulzura y musicalidad y se prodigaban en cantos cada vez que un barco se les acercaba, por lo que los marineros, encantados por sus sonidos, cuando no podían huir de ellas se arrojaban al mar para oírlas mejor pereciendo irremediablemente. Sin embargo, si un hombre era capaz de oírlas sin sentirse atraído por ellas una de las sirenas debería morir.

Es un personaje muy ligado a la literatura clásica. En la Odisea de Homero, unas sirenas intentan seducir con sus cantos hechiceros a Ulises y su tripulación cuando navegaban de regreso de la guerra de Troya; Platón, en La República, sitúa a ocho sirenas en las esferas que separan el mundo de los espacios celestes; Ovidio, en la Metamorfosis, hace que estos seres alados acompañen a Perséfone en sus viajes al Hades.

La leyenda cuenta que eran seres humanos en el pasado, pero fueron convertidos en un pez por poderes desconocidos. Su cuerpo es, en su parte superior, el de una hermosa mujer de piel bronceada y de cabellos verdosos. Su parte inferior es la de un pez con cola y escamas verdes-plateadas. Su complexión es parecida a la de los seres humanos, con el mismo peso y altura.

Aunque las sirenas suelen vivir unos 150 años. Los machos son conocidos como sirenios. Sus sociedades son fuertemente patriarcales y están instaladas en acantilados y arrecifes. Estos poblados están construídos con corales y conchas marinas. Les gusta habitar aquí en paz y armonía con su entorno.

  • Las sirenas son muy coquetas y les encanta adornarse el pelo con corales y conchas.
  • Suelen salir a la superficie y tumbarse sobre rocas a entonar sus cantos.
  • El canto de la sirena es muy dulce y melodioso.
  • Muchos son los marineros que han encontrado la muerte al escuchar este canto tan hechizante.
  • El lugar predilecto por la Sirena es la isla Laitec, una de las más australes del archipiélago de Chiloé.

Posee una playa de arenas grises, en partes blanqueadas por la cal de las conchuelas, que se alarga siguiendo la curva de una bahía, hasta la punta ‘Lile’, en donde forma una angosta faja, que como pequeña rampa termina en un islote de rocas estratificadas, blancas, grises y rojizas; parcialmente cubiertas de verdosos matorrales y hierbas de múltiples colores, con vistosas flores, que se reflejan en el espejo de las aguas azules de la quieta ensenada.

  1. En las noches tranquilas y protegida por el velo tenue de la niebla, sale desde el fondo del mar, la bella Sirena, a disfrutar de la placidez de este rincón maravilloso.
  2. Se posa en la más alta de las rocas que circundan el islote, haciendo bruscos movimientos de cabeza, para secar su cabellera, de gruesos cordones, parecidos a los tallos del sargazo.

Su estatura y las curvas de su cuerpo plateado, que emite una suave y pálida luz, son comparables, tan sólo, a las de una mujer hermosa. La belleza extraordinaria de su rostro, se ve realzada por el color ligeramente rosado de sus mejillas, por sus grandes ojos pardos, ligeramente oblicuos, de tierno mirar, por su boca bien proporcionada de labios finos y rojos, que le añaden singular simpatía.

Si bien, desde el tronco hacia arriba, no se diferencia, fundamentalmente, de una mujer, sus miembros inferiores, muy bien formados en los muslos, se van confundiendo hacia el extremo distal de sus piernas, para terminar en una cola de pez. Reposa largo tiempo, sentada sobre las rocas, contemplando la tierra y el mar, siempre atenta al menor ruido y cuando siente la presencia del hombre, se desliza, huye veloz, y se hunde en las profundidades del mar.

Un viejo poblador de la isla, cuenta que hace años, estando una noche en plena faena de pesca con otros compañeros, sintieron, de pronto, bruscos movimientos y sacudiones en la red, la que una vez elevada, con grandes esfuerzos, hasta la embarcación, mostró envuelta en sus mallas a una hermosa sirena.

  • La contemplaron con admiración y éxtasis, por largo rato, pero aún no repuestos de la fuerte impresión, decidieron y debieron dejarla en libertad, conmovidos por su amargo llanto y sus lamentos cuajados de emoción.
  • La Sirena suele acompañar, a distancia prudente, la barca de algún pescador de su agrado, al que proporciona abundante pesca.

Sus padres fueron Calíope (musa) y el río Aqueloo según unas versiones, y Forcis o Gea según otras, y son el equivalente a las ninfas pero en el mar. Residían en la zona de Sicilia cerca del cabo Pelore. De cintura para arriba poseían cuerpo de mujer, de cintura para abajo, cuerpo de ave.

Tenían una maravillosa voz con la que compitieron contra las musas. Las últimas ganaron y les arrancaron las plumas a las sirenas. Las sirenas avergonzadas, se retiraron a las costas sicilianas. Con su canto atraían a los marineros, que sin poder sustraerse a su encanto se estrellaban contra las rocas.

El número exacto de ellas no está totalmente claro, hay quien afirma que eran tres pero también se dice que fueron cinco e, incluso, ocho. El cuerpo de las sirenas, a pesar de que vivían en los océanos y de lo que tradicionalmente se ha representado, estaba formado, por un cuerpo de ave y un rostro de mujer, por lo tanto, no tenían aletas, sino alas.

Las sirenas detentaban una voz de inmensa dulzura y musicalidad y se prodigaban en cantos cada vez que un barco se les acercaba, por lo que los marineros, encantados por sus sonidos, cuando no podían huir de ellas se arrojaban al mar para oírlas mejor pereciendo irremediablemente, como ya he comentado.

Sin embargo, si un hombre era capaz de oírlas sin sentirse atraído por ellas, una de las sirenas debía morir. Fue esto lo que propició el héroe Odiseo, más conocido como Ulises. Cuando Odiseo estaba viajando en barco en una de sus muchas hazañas halló a las sirenas y para evitar su influjo ordenó a sus tripulantes, según consejo de Circe, que se taparan los oídos con cera para no poder escucharlas mientras que él se ató al mástil del barco con los oídos descubiertos.

  1. De esta forma, ninguno de sus marineros sufrió daño porque no oyeron música alguna mientras que Odiseo, a pesar de que había implorado una y otra vez que lo soltaran, se mantuvo junto al poste y pudo deleitarse con su música sin peligro alguno.
  2. En consecuencia, una de las sirenas tuvo que perecer y esta suerte le sobrevino a la sirena llamada Parténope.

Una vez muerta, las olas la lanzaron hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar donde fue enterrada esta sirena se transformó en la próspera Nápoles, llamada antiguamente Parténope.

  1. También existe otra leyenda acerca de las sirenas que afirma que los Argonautas también sobrevivieron a su influjo porque Orfeo, que les acompañaba, cantó tan maravillosamente que anuló completamente su seductora voz.
  2. Las sirenas, pues, a lo largo del tiempo, cambiaron de forma.
  3. Su primer historiador, el rapsoda del duodécimo libro de la Odisea, no nos describe como eran; para Ovidio, son aves de plumaje rojizo y cara de Virgen; para Apolonio de Rodas, de medio cuerpo arriba son mujeres, y abajo, aves marinas; para el maestro Tirso de Molina (y para la heráldica), la mitad mujer y la otra mitad pez.
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Su género también es discutido: algunos dicen que eran ninfas, otros, demonios; e incluso algunos decían que eran monstruos. Las sirenas tenían una voz de tal dulzura que los marinos que oían sus canciones eran atraídos hacia las rocas sobre las que las ninfas cantaban.

  • Como ya hemos visto, el héroe griego Odiseo fue capaz de seguir adelante al pasar frente a su isla porque, siguiendo el consejo de la hechicera Circe, tapó los oídos de sus compañeros con cera y él mismo se hizo atar al mástil de la nave para oír las canciones sin peligro.
  • En la otra leyenda, los Argonautas escaparon de las sirenas porque Orfeo, que estaba a bordo de la nave Argo, cantó tan dulcemente que consiguió anular el efecto de la canción de las ninfas.

Según leyendas posteriores, las sirenas, avergonzadas por la huida de Odiseo o por la victoria de Orfeo, se arrojaron al mar y perecieron. Normalmente en ilustraciones se las representa con una colocación de frente o de perfil. Tienen la figura de una mujer, a la que se le sustituyen las piernas por una cola de pez sencilla, pero a veces doble.

  • Suele pintarse esta figura sosteniendo en su mano derecha un espejo ovalado y en su izquierda un peine con el cual se peina.
  • Es símbolo de elocuencia y seducción.
  • La leyenda de las sirenas se inició probablemente en los relatos de los marineros que tomaron como tales a mamíferos marinos, como manatíes, vacas marinas y focas.

En la civilización occidental, se continuaron registrando avistamientos hasta el siglo XVIII, cuando el racionalismo empezó a echar abajo la superstición y la fantasía. Además del ansia de volar como un pájaro, los seres humanos siempre hemos deseado nadar como un pez, lo cual tal vez sea la razón de la existencia de la leyenda de la sirena, presente en todos los tiempos y en casi todos los países.

  1. La tradición de las sirenas no derivó directamente, al parecer, de las creencias antiguas, sino que constituye el producto relativamente moderno de los navegantes.
  2. Hasta entrado el siglo XIX hubo noticias de apariciones de sirenas.
  3. En 1881 un periódico de Boston describió a una sirena disecada que se había llevado a Nueva Orleans: ‘Esta maravilla de las profundidades marinas se encuentra en un excelente estado de conservación.

La cabeza y el cuerpo de mujer se distinguen de manera muy clara. Los rasgos de la cara, los ojos, la nariz, la boca, los dientes, los brazos, los senos y el cabello son como los de un ser humano. El pelo de su cabeza es sedoso y rubio pálido, de varios centímetros de largo.

  1. Los brazos terminan en unas garras muy parecidas a las de un águila, en lugar de dedos con uñas.
  2. De la cintura hacia abajo el cuerpo es exactamente igual al de una lisa común de nuestras augas, con sus escamas, aletas y cola perfectas.’ ¿Qué hemos de pensar de tales noticias? Incluso durante el siglo XIX hubo algunos zoólogos que tomaron muy en serio las informaciones sobre las sirenas.

De las sirenas se dice que son perversas y malas, pero en el caso de las sirenas de Cantabria, en España, esto no es cierto. Éstas son seres adorables. Es cierto que se enfadan cuando algún marinero canta o silba, pues creen que es una burda mofa de sus delicados cantos, y en estos casos se juntan muchas de ellas y nadan formando remolinos alrededor del barco para asustar al marinero cantarín, pero eso es todo.

No son mujeres-pez, sino mitad mujer mitad pez, como los tritones y la diferencia es que ellas siempre han vivido en el mar, aunque alguna vez las sirenas pueden transformarse en mujeres pero sólo por un tiempo. El marinero que captura una sirena, lo cual es muy difícil, recibe un premio de Lantarón: el derecho a casarse con ella.

Para ello el pescador debe besar en seguida a la sirena, cuya cola se transforma en dos hermosas piernas. Además, la sirena le entrega su espejo de nácar, que él debe esconder para que ella no lo encuentre, pues si así fuera, el hechizo se rompería y ella regresaría al mar.

Se las conoce bajo nombres genéricos muy diferentes, como el de Sirenas, Nereidas, Náyades, Sílfides. pero no por eso dejan de ser verdaderas hadas. La literatura nos describe su carácter moral, su canto embelesador que atraía a los hombres que pasaban cerca de ellas; si no resistían a tal seducción, su muerte era segura.

El nombre más antiguo que se conoce de una sirena, lo tenemos por un vaso del Museo Británico, que nombra a una de ellas, Himeropa. Más tarde: Agleofenia, Telsipia, etc. La cita más antigua de las sirenas está en la Odisea. Ulises, prevenido por Circe, no cae en su engaño al pasar cerca de la isla en que habitan, tapándose los oídos de los marineros y haciéndose atar él mismo al mástil de la embarcación para no caer a la tentación de los cantos de las sirenas.

La sirenas se recuerdan como seres graciosos, juguetones, e incluso, amorosos. En todo el mundo hay historias de sirenas que han sobrevivido al paso de los siglos. Su imagen se ha ido transformando de mujeres-pájaro a mujeres-pez, transformación que ha supuesto, en muchos casos, su dulcificación casi hasta el enternecimiento, aunque la sirena mediterránea está muy vinculada a la muerte, ya que personifica la belleza, el misterio y el peligro que supone el mar.

Aquello que más caracteriza a las sirenas es su voz melodiosa, dotada de grandes poderes de seducción que los navegantes no podían resistirse a seguir a pesar de que les condujera a la muerte. Sus voces suaves llegaban a los corazones de los marineros que se tiraban por la borda ahogándose.

  1. Como la mayoría de nuestros mitos, las primeras referencias provienen del mundo clásico.
  2. Aquellas sirenas eras hijas de Calíope y de Aqueloo, y vivían en una isla vecina en el Cabo de Pelore.
  3. No se sabe con certeza su número.
  4. En la Edad Media las mujeres pájaro y las mujeres pez llevaron el mismo nombre.

El porqué de su transformación es bastante oscuro pero puede ser la fusión de diferentes mitos: el de las nereidas, juguetonas y amorosas, el de las arpías, raptoras de almas, e incluso, el de las lamias, vampiresas. Las sirenas de la Edad Media son la imagen de la perversión que siempre se ha atribuido a las mujeres.

  1. Atraen a hombres hacia su propia perdición.
  2. Son vanidosas, pecado capital, tanto, que además de conducir a los marinos hacia la muerte, la única actividad que hacen es peinarse y mirarse al espejo.
  3. Desde la edad Media y hasta bien entrado el siglo XVIII se creyó absolutamente en la existencia de las sirenas.

El animal acuático que los marinos identificaban como sirenas pueden ser los manatíes, parecidos a las focas. La visión de las sirenas solía ser interpretada como un signo de desastre o de muerte. En este caso, la única posibilidad de salvarse que existía era desviando su atención.

Tenían los ojos alargados, la nariz muy fina y un poco corta, las orejas redondas y bonitas, los cabellos largos y verdes, la piel muy blanca. Mamífero-pez (ave). Monstruo marino, de temperamento malévolo, que explota sus dotes de seducción sexual para engatusar jóvenes y ahogarlos después. La sirena canta tan hermosamente como un instrumento, tiene el cabello largo del color del mar, a veces, lleva un espejo en la mano para contemplarse.

El mito de la sirena se repite en todo el mundo sin excluir ningún lugar. En Occidente, ha sufrido transformaciones mucho más complejas que los otros mitos: ha sido imagen del alma humana, demonio mortal en forma de pájaro y seductora ninfa con cola de pez.

  1. En Grecia ya estaban presentes, Homero es el primero en mencionarlas.
  2. Su número y sus nombres varían mucho.
  3. Platón las hace hermanas de las gorgonas, pues afirma que son hijas de Porcis y Ceto.
  4. Las otras tradiciones las hacen hijas de Acheloos.
  5. A Calíope (musa de la poesía épica), Terpsícore (musa de la poesía jocosa y de la danza) o Stérope (una mujer mortal) se les atribuye la maternidad.

Otra versión dice que nacieron de tres gotas de la sangre de Acheloos, caídas al suelo cuando Heracles le corta al dios uno de sus cuernos, durante la lucha por Deyanira. El Tritón, como contrapartida masculina, es una criatura semejante a la sirena que aparece en las mitologías babilónica, semítica y pregriega.

¿Quién creó el mito de las sirenas?

Sirenas de otras mitologías – En Medio Oriente : Las primeras historias conocidas sobre sirenas aparecieron en Asiria, antes del 1000 a.C. El hecho de representarlas con medio cuerpo de pez se debe a la leyenda referida por Diodoro Sículo en la que Derceto ofendió a Venus y entonces la diosa le inspiró amor hacia un pastor.

  1. De este amor nació una niña, Semíramis, que llegaría a ser reina de Babilonia,
  2. Después de nacer su hija, también por obra de Venus, acabó el amor.
  3. Derceto, llena de ira, abandonó a su hija, hizo matar al hombre a quien había amado y se arrojó al agua dispuesta a suicidarse, lo que los dioses no permitieron.

Así dio origen a su morfología anfibia. Esta diosa Derceto es muy similar a la figura de Atargatis la diosa siria con forma de sirena a la cual los peces le eran consagrados. La diosa fue adorada en templos en los que había grandes estanques, y, puesto que era la deidad que gobernaba los mares, sus sacerdotes solían vender licencias de pesca a los marineros. Pueblos eslavos : Las rusalkas son la contraparte eslava de las sirenas y las náyades griegas. ​ La naturaleza de las rusalkas varía entre las tradiciones populares, pero según el etnólogo D.K. Zelenin todas comparten un elemento común: son los espíritus inquietos de los muertos inmundos.

  • Suelen ser los fantasmas de mujeres jóvenes que murieron de forma violenta o prematura, quizás por asesinato o suicidio, antes de su boda y especialmente por ahogamiento.
  • ​ Se dice que las rusalkas habitan en lagos y ríos.
  • Aparecen como hermosas mujeres jóvenes con cabello largo de color verde pálido y piel pálida.

Se les puede ver después del anochecer, bailando juntas bajo la luna y llamando a los jóvenes por su nombre, atrayéndolos al agua para ahogarlos. La caracterización de las rusalkas prevalece en la tradición de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, y fue un punto de referencias para los autores rusos del siglo XIX, ​ ​ ​ ​ la más conocida de las óperas del gran compositor nacionalista checo Antonín Dvořák se llama Rusalka,

En las Islas Británicas : Las sirenas se observaron en el folclore británico como presagios de mala suerte. Las sirenas también podrían nadar en agua dulce y llegar hasta los ríos y lagos y ahogar a sus víctimas, haciéndoles creer que eran personas que se estaban ahogando. En ocasiones, las sirenas podrían curar enfermedades.

Algunas sirenas eran descritas como monstruos grandes de hasta 600 m.

Es muy conocida en Gales la historia de Dahud, la princesa de Caer Ys, una ciudad que, debido a los pecados de la hija del Rey (la joven y bella Dahud), fue condenada por los dioses a ser tragada por las olas. Cuando el padre de Dahud escapaba, su hija cayó al mar, y ahí sigue desde entonces, transformada en una sirena, nadando entre las ruinas de Caer Ys. Otra leyenda muy popular en Gales es la de Murgen: En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y se le enseñó la lengua nativa. Se dijo que no era pez porque cosía y hablaba, pero no era mujer porque podía vivir bajo el agua. La sirena figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen que quiere decir mujer que viene del mar,

  • En Irlanda a los sirénidos los llaman merrows, Creen que el número de hembras es superior al de los machos, aunque estos son más feos que sus compañeras: un merrow masculino poseen dientes puntiagudos y rostro semejante a un cerdo. Todos los merrows se caracterizan por las membranas de sus manos, su hostilidad hacia los humanos y sus prendas mágicas, que les permiten atravesar cualquier corriente oceánica, Todo hombre o mujer que le roba la prenda a un merrow tiene poder sobre él, y en muchos relatos, varios hombres esconden estas prendas obligando a las hembras a casarse con ellos. Los hombres ganan así esposas bellas y ricas (debido a los botines que las sirenas obtienen con los naufragios), pero si la esposa merrow recupera su prenda, la llamada del mar será tan fuerte que acabará abandonando a sus hijos y a su marido.
  • En la mitología escocesa, hay una sirena llamada Ceasg o ‘doncella de las olas’. La parte inferior de esta sirena es la de un salmón, Se dice que a aquellos que la capturan les concede tres deseos si la devuelven al agua, pero cuando un hombre se enamora de ella, la mujer-salmón lo seduce y lo arrastra a las profundidades. Famosos son también en Escocia los selkies, hadas marinas que en el mar adoptan la forma de una foca, pero al llegar a la tierra se deshacen de sus pieles para tomar forma de mujer. Al igual que con los merrows, todo hombre que quiera una esposa selkie solo tiene que robarle la piel de foca, pero si ella encuentra la piel, volverá al mar para siempre. Los hijos nacidos de la unión de hombres y selkies tenían membranas que unían los dedos de sus pies o sus manos.
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En China : En algunos cuentos antiguos, las sirenas son una especie cuyas lágrimas se convierten en perlas preciosas. Las sirenas también pueden tejer un material muy valioso que no solo es ligero sino también hermoso y transparente. Debido a esto, los pescadores siempre tenían ganas de agarrarlas, pero el canto de las sirenas lo dificultaba.

  • Es famosa en Cantabria la historia de La Sirenuca, una sirena que antes fue humana. Su madre, harta de que la desobedeciera para ir a los acantilados, gritó ‘Permita Dios que te vuelvas pez’, y así sucedió. Desde entonces, alerta con su canto a los marineros de que se acercan peligrosamente a los acantilados. Esta es una de las pocas sirenas benévolas de la mitología europea.
  • En Asturias, además de esta leyenda, donde la niña se llama Serena, existe la leyenda del Gaviluetu. La leyenda dice que en Luarca, una sirena tuvo un hijo con un vikingo. Al volver éste al norte ella quedó triste y en soledad y abandonó al niño en las rocas. Las gaviotas le oyeron llorar y lo llevaron volando al párroco del pueblo, que lo crio y lo hizo cristiano. El niño se hizo un gran guerrero y luchó contra los moros. Al final se casó con una princesa de Portugal,
  • En el País Vasco son muy populares los seres mitológicos llamados Itsaslaminak, que en castellano significa Lamias del mar, También se les llama Arrainandereak ( mujeres-pez ). En lugar de piernas o pies palmeados de pato como toda Lamia de las montañas vasco-navarras, poseen una larga cola de pez. Igual que las otras Lamias, las Itsaslaminak peinan sus cabellos con peines de oro de los que dependen totalmente. Quien quiera dominarlas puede robarles el peine, aunque eso las enfurece, pudiendo ahogar al ladrón o traer mal tiempo a las costas. Sin embargo, no siempre son malas y a veces se enamoran apasionadamente de los marineros que rondan por las costas vascas.
  • En la mitología extremeña también hay sirenas, pero éstas viven en los ríos, de los que salen para ahogar a los hombres después de seducirlos con sus cantos. Se cree que hay una sirena que nada por las aguas del Tajo en Garrovillas, y otra que cada noche de San Blas, sale de la fuente de Luná en Usagre para atraer y ahogar a sus víctimas.
  • En la mitología gallega existe la leyenda de Mariña, Marina o Marinha, esta fue rescatada o rescató al duque Don Froilaz del tormentoso mar de Finisterra. A diferencia de otras, Marinha es una sirena buena, totalmente hermosa y se enamora perdidamente de Don Froilaz y este de ella. Los dos tienen un hijo al que llaman Xoan, por la noche de San Juan y que es el origen del linaje Mariño, Las sirenas fueron un motivo muy extendido en la representación escultórica en toda Galicia, por ejemplo en la fachada de Praterías de la catedral de Santiago de Compostela, el pazo Torrado de Cambados o el escudo de los Torrado-Mariño en el que se inspiró Castelao para el escudo laico de Galicia. ​ Según X.L. Axeitos, académico de la RAG, el motivo de escoger ese símbolo era que se repetía con frecuencia y podría convertirse en símbolo de unidad. ​

Sirena en la fachada románica de Platerías, catedral de Santiago de Compostela Sirenas en la realidad En la actualidad hay opiniones acerca de la existencia de estas criaturas mitológicas. Esta diversidad la encontramos en documentales y artículos que aseguran e incluso argumentan su existencia.

¿Quién es la madre de las sirenas?

De Terpsícore se dice también que es la madre de las sirenas, a las que concibió de su relación amorosa con el dios río Aqueloo. Pero también se asegura que la madre de las sirenas habría sido Calíope, la musa que inspiraba el bello canto.

¿Dónde vive la cabeza de sirena?

Historia – Siren Head es una de las tantas criaturas creadas por Trevor Henderson. Es una criatura extraña que posee una gran altura, por la cual es bien reconocido. Se le conoce como un ser hostil y depredador que acecha por la oscuridad de los bosques, y a veces, en algunas urbanidades.

¿Cuál fue la primera sirena del mundo?

???? La bella historia de la primera Sirena mitológica Una de las primeras leyendas, si no la primera, sobre el origen de las Sirenas es la trágica historia de la diosa siria Atargatis, conocida después por con el menos sonoro nombre de Derceto y llamada como «la gran señora de las tierras del norte de Siria»,

  • Existen varias versiones de lo que le aconteció y de cómo siendo diosa con forma humana terminó con la forma en la imaginamos cómo sería una Sirena, con medio cuerpo de mujer, el tronco, la cabeza y los brazos; y medio con forma de cola de pez.
  • La historia nos dice que un (mal) día, la diosa mató sin premeditación alguna a su amante.

Llena de tristeza e impotencia se arrojó al mar para quitarse la vida, algo que no consiguió porque se convirtió en lo que conocemos como una Sirena, solo sus piernas tornaron esa forma. ¿Por qué? Por que era tan grande su belleza que las aguas no podían ocultarla.

  • ¡Nunca! Sin embargo, la historia que contaban los antiguos griegos dista bastante de la planteada por los sirios.
  • Una legendaria historia que escribió en la que Derceto fue castigada, nada menos que por Venus, a la que ofendió,
  • La venganza de la diosa del amor fue enamorarla ciegamente de Caístro, que dedicaba el tiempo en los sacrificios del templo.

Derceto y Caístro tuvieron descendencia, una niña a la que llamaron Semíramis. ???? ???? Venus consideró que el castigo no había sido suficiente y decidió cambiar el juego de amor que sentía Derceto. De tal manera que esta dejaría de estar enamorada de Caístro.

¿Dónde puedo encontrar una sirena?

Capri, la mitológica isla donde se refugian las sirenas Está situada en la región de Campania y frente al Golfo de Nápoles. Capri vive rodeada de mitología y leyendas ya que según las palabras de Homero, es la isla donde se esconden las sirenas. Los lugareños también lo cuentan, que una vez fue su legendario refugio y que su canto hechizaba a los marineros conduciéndoles a la perdición y encallando sus barcas en los arrecifes. Isla de Capri, Italia. | Angelafoto / ISTOCK La isla queda a 40 minutos en ferry desde Sorrento y a una hora, también en ferry, desde Nápoles. Es su clima suave y su gran belleza natural, lo que convierten este entorno en un lugar único. Sin olvidarnos de los restos arqueológicos que aún se puede encontrar en diferentes villas romanas dentro de la isla. Costa de Capri, Italia. | spooh / ISTOCK Dentro de Capri podemos encontrar lugares de gran valor paisajístico pero también podemos dejar que las calles que componen su casco histórico nos sorprendan, o incluso podemos experimentar que se siente al dar un paseo en barco por sus cristalinas aguas. Isla de Capri, Italia. | RomanBabakin / ISTOCK Recibe el nombre de Marina Grande y es el principal dentro de la isla. Sus orígenes son remotos: los romanos, en la época de Augusto, ya utilizaban el puerto de Marina Grande como vía de acceso a la isla de Capri. Puerto de Capri, Italia. | Angelafoto / ISTOCK Villa Jovis (Villa Júpiter) es un palacio romano que se encuentra en la cima del Monte Tiberio, la segunda cumbre más alta de la isla. Aún se conserva gran parte de la estructura y en su interior se puede apreciar parte del pavimento original de ladrillo, un vestíbulo compuesto por cuatro columnas y una loggia imperial situada en la cima donde permanecen los restos de un antiguo Specularium usado para la observación de los astros. Villa Jovis, en capri, Italia. | capri.com Desde el puerto de Marina Grande también se pueden realizar excursiones en barco para recorrer los alrededores de la isla de Capri. Una de las actividades más populares es la visita a la famosa Gruta Azul. Gruta Azul en Capri, Italia. | PleskyRoman / ISTOCK La cueva más famosa de la isla es conocida por el intenso color azul que se puede ver en su interior que consigue recorrer las paredes y el techo con su reflejo. La única manera de visitar este mágico lugar es en barca, lo que le otorga un mayor encanto y un especial atractivo a la experiencia.

¿Dónde existen las sirenas?

Estas criaturas proceden de la mitología griega y en su origen eran mujeres con cuerpo de pájaro y no con cola de pez como se las representa actualmente.

¿Cómo van al baño las sirenas?

Por el ano, como todos los vertebrados.

¿Cómo tienen las sirenas a sus bebés?

Lo explican en un anime, Namiuchigiwa no Muromi-san: la hembra pone los huevos y el macho eyacula sobre ellos. Pues como los peces o las focas. Échale imaginación.

¿Qué es el canto de las sirenas?

Cantos de sirena ‘No hagas caso de cantos de sirena’ Se suele emplear esta expresión para advertir del peligro de dejarse seducir o llevar a la perdición por falsas promesas o incitaciones ilusorias. Se califica de sirena a una bella nadadora y a una mujer peligrosamente seductora o ‘fatal’, aunque, en origen, las sirenas fueran seres físicamente monstruosos.

  1. Las sirenas eran unas ninfas marinas que, en la mitología, atraían con sus cantos dulces e insinuantes a los marinos hacia los escollos de la cos­ta, donde, tras hacerles naufragar, los devoraban, no dejando de ellos más que los huesos amontonados.
  2. Su nú­mero varía de dos a ocho, pero se conocen hasta 11 expresivos nom­bres para designarlas: Agláope, «la de bello rostro»; Aglaófona, «la de bella voz»; Leucosia, «la blanca»; Ligia, «la de voz estridente»; Molpe, «la musical»; Partenopea, «la de rostro virginal»; Pi-sínoe, «la insinuante»; Raidne, «la libe­rada»; Teles «la perfecta», Telxepia, «la encantadora», y Telsíope, «la persuasiva».

En origen, a semejanza de las harpías, eran seres con busto femenino y cuerpo de ave, aunque, más adelante, en los bes­tiarios medievales se las describe como «mujeres de la cabeza a las caderas» «peces de ahí ha­cia abajo, con alas y ga­rras». Con ello se pretendía simbo­lizar que la mujer es fría (pez), voluble (alas) y posesiva (garras).

  1. Un proverbio latino ya de­finía a la mujer como «hermosa por arriba y es­camada por abajo».
  2. Con el tiempo, poetas y artistas las mitificarían doblemen­te, haciendo de ellas sím­bolos de belleza y dulzura.
  3. Perdición del navegante.
  4. Hijas de una musa (Melpómene, Calíope o Terpsícore) y del dios/río Aqueloo, las sirenas personificaban a un tiempo los encantos y los peligros del mar.

Hornero las situaba apostadas a la entrada del estrecho de Sicilia, cerca de Escila y Caribdis (los latinos las lo­calizaban en el golfo de Nápoles), desde donde, con sus «voces embrujadas», se dedicaban a atraer hacia los arrecifes a los navegantes incautos.

En la Odisea, Ulises consiguió atravesar el estrecho sin dejarse engañar gracias a una estratagema. Puso tapones de cera en los oídos de sus compañeros y después se hizo atar al mástil de su nave, con lo que, al tiempo que satis­facía su curiosidad, consiguió no de­jarse engatusar por los pérfidos can­tos de las sirenas.

Éstas, burladas, se transformaron en rocas. La tentación que acecha. En la le­yenda de los argonautas que van a la conquista del Vellocino de Oro, Orfeo impone el tañido melodioso de su lira y la dulzura de su voz sobre el canto de las sirenas que intentan atraer a los hé­roes/remeros del Argos y hacerlos dar con sus huesos en los bajíos.

Para el psi­coanálisis, los cantos de sirena serían la tentación que nos acecha durante la navegación humana por el océano pro­fundo del subconsciente. Las ‘sirenas’ que se escuchan en los océanos de asfalto que son las gran­des ciudades suelen ser agoreras, como las de los coches de policía, bomberos y ambulancias.

En las mitologías ger­mánica y nórdica también había sire­nas maléficas que mataban a los hom­bres tras seducirlos. • Pedro Monedero Ilustración: Sean Mackaoui Lecturas recomendadas: Argonáuticas, de Apolonio de Rodas. La Odisea, de Homero. : Cantos de sirena

¿Que explica el mito de las sirenas?

En la mitología griega, las sirenas eran criaturas híbridas con cuerpo de ave y rostro de mujer que atraían a los marineros con sus hipnóticos cantos, conduciéndolos a un destino fatal. Homero las mencionó por primera vez en su célebre Odisea, dando paso a infinidad de leyendas e historias fabulosas.

La imagen que tenemos en la actualidad de las sirenas —mitad mujer, mitad pez— dista mucho de su forma clásica alada, Algunas versiones afirman que la apariencia original de estos seres mitológicos se debe a un castigo que recibieron por no proteger a Perséfone de Hades, el dios del inframundo. Otras, en cambio, indican que fue Zeus quien les ofreció alas para perseguir al dios raptor.

Pero, ¿de dónde surgieron exactamente las sirenas? Aunque sus orígenes son difusos, es muy probable que estos seres hermosos y pérfidos estuviesen relacionados con el mundo de los muertos,

¿Cuál es el significado de un tatuaje de sirena?

+ Amores y desamores – Las sirenas son uno de los tatuajes preferidos por los amantes del mar; sin embargo, más que simbolizar el mar hacen mención al amor, la pasión, el deseo y también a los desamores y a la infelicidad que queda tras una ruptura. Según la expresión que lleve la sirena en su rostro, así se calificará como amor o desamor, ¿no te parece súper curioso?

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